HAL, 153 años de rumbo: una mirada entre bastidores


El día en Keukenhof comienza con una ligera brisa y el perfume de la tierra fresca. El habitual ir y venir de visitantes en lo que posiblemente sea el jardín primaveral más hermoso del mundo ya está en pleno desarrollo.

Incluso antes de que comience la ceremonia oficial, la mirada se dirige hacia los prados floridos en busca de un detalle concreto: en algún lugar de aquí debe encontrarse el nuevo tulipán de Holland America Line, “Savour the Journey”. Al principio todavía no tiene etiqueta, pero su ubicación lo delata. Se encuentra cerca del famoso molino de viento, antiguamente patrocinado precisamente por la compañía de cruceros. Un recuerdo silencioso, casi poético, de continuidad.

Después llega el intenso color naranja. Vivo, cálido, seguro. Con esta nueva variedad de tulipán, Holland America Line celebra su 153.º aniversario. Y lo hace no de manera casual, sino con elegancia y plena conciencia de su significado. La flor representa elegancia, hospitalidad, artesanía y atención al detalle: valores profundamente arraigados en la identidad de la marca.

La ceremonia reúne a figuras que encarnan este espíritu. Los capitanes del MS Rotterdam y del MS Nieuw Statendam, directivos internacionales entre los que se encuentra Nico Bleichrodt, Vice President of International Sales & Marketing, y Joy Beune, medallista olímpica neerlandesa, en el papel de madrina. Su presencia une tradición y carisma contemporáneo.

Keukenhof se convierte así en un escenario: colores, voces, el delicado sonido de las cámaras fotográficas. Todo ello acompañado por una actuación en directo de sand art que revela progresivamente el nombre del tulipán. Un momento pensado para permanecer en la memoria.

Al final de la tarde la historia continúa. En Noordwijk, la carroza alegórica cuidadosamente elaborada está lista: un barco completamente compuesto por flores, lleno de detalles, construido con una precisión casi realista. Se convierte en parte del gran Flower Parade anual, un evento que cada año atrae a cientos de miles de espectadores. En una única imagen aparecen capitanes, dirección y la propia marca. También aquí queda claramente demostrado cuánto valora Holland America Line su patrimonio.

Y también por la noche la narración continúa. Durante la cena, unos 110 invitados, junto con socios y representantes de los medios procedentes de Países Bajos, Bélgica, España, Alemania y Reino Unido, encuentran tulipanes incluso en el menú. El Grand Hotel Huis ter Duin propone, de hecho, bulbos de tulipán servidos como carpaccio o incorporados en un risotto: elementos integrados cuidadosamente en los sabores del entrante y del plato principal. No es un detalle casual, sino un concepto estudiado. Al mismo tiempo, la mirada está claramente dirigida hacia el futuro. Con “Holland America Evolution”, la compañía de cruceros lanza el mayor programa de modernización de su historia hasta la fecha.

Aproximadamente 500 millones de dólares serán invertidos en la renovación de seis barcos de las clases Signature y Vista. Fincantieri, histórico socio de construcción naval de la compañía de cruceros, llevará a cabo los trabajos. El Oosterdam dará inicio al programa en otoño de 2027.

La atención se centra en nuevas categorías de camarotes, restaurantes y bares adicionales, así como en áreas públicas rediseñadas. Elementos distintivos de la moderna clase Pinnacle, como el Grand Dutch Café, serán introducidos también en otros barcos. Al mismo tiempo se desarrollan nuevos conceptos de alojamiento, entre ellos camarotes individuales con veranda y amplias suites panorámicas. Solo para el Oosterdam esto supondrá 76 camarotes y suites adicionales.

Lo que sorprende es el equilibrio: la flota se moderniza sin perder su propia identidad. La base de este enfoque son los comentarios de los huéspedes. El diseño espacioso, el servicio personalizado y las líneas limpias se mantendrán, aunque enriquecidos con tecnologías sostenibles, sistemas energéticos optimizados y un uso estratégico de los materiales.

Cómo esta estrategia se traduce en la práctica queda claro al día siguiente en Rotterdam, a bordo del Nieuw Statendam. Las composiciones florales frescas definen inmediatamente el ambiente, aportando color, textura y un toque de los Países Bajos a los espacios públicos. El Grand Dutch Café aparece como un pequeño rincón de Holanda en el mar: el aroma del café, el suave murmullo de las conversaciones, porcelanas Delft, stroopwafels y pannekoeken.

Sin embargo, el verdadero corazón se encuentra más abajo: en la galley. Una visita entre bastidores revela hasta qué punto las operaciones están gestionadas con una precisión absoluta. Cada plato está planificado, cada preparación está documentada según estrictos estándares. Las fotografías en las paredes garantizan que la presentación se mantenga coherente hasta el más mínimo detalle.

El chef ejecutivo Marcelo Jundiel habla con franqueza sobre las dinámicas a bordo. La composición de los huéspedes influye en el consumo: en pocas palabras, más estadounidenses significa más carne, más europeos significa más pescado. El viaje en crucero se convierte así también en un reflejo de las preferencias culturales.

Especialmente impresionante es el programa “Port-to-Plate”: el pescado se obtiene fresco según el itinerario del barco, más recientemente en Dover y después en Rotterdam. La calidad se percibe inmediatamente. Un lenguado recién preparado en el Pinnacle Grill se convierte así en una experiencia gastronómica durante el almuerzo: delicado, jugoso, dejando al pasajero únicamente la tarea del fileteado final. La sostenibilidad forma parte integral del programa Fresh Fish, respaldado por certificaciones como MSC, ASC y CSI.

Al final, todo vuelve a encajar: el tulipán en Keukenhof, el Flower Parade, la cena, la modernización y la mirada entre bastidores de la cocina. Holland America Line cuenta una historia sobre sus raíces neerlandesas que se puede ver, sentir y saborear. Y es precisamente aquí donde reside su fuerza: no en los grandes gestos, sino en la coherencia y la atención al detalle. ¡Felicidades por los 153 años de Holland America Line!

Una última imagen queda grabada al abandonar el Nieuw Statendam en Rotterdam. Junto a la terminal de cruceros se encuentra un edificio que es mucho más que un simple escenario: el actual Hotel New York, antigua sede de la compañía. Un imponente edificio de ladrillo de principios del siglo XX, influenciado por el Art Nouveau neerlandés y la Escuela de Ámsterdam. En la fachada todavía se puede ver claramente el histórico letrero “Holland America Lijn”. Una visita al hotel revela que algunas habitaciones y suites ofrecen una vista directa sobre los barcos de crucero atracados en el muelle. Para los aficionados, una idea sugerente para una estancia antes o después del crucero. Desde aquí comenzaba antiguamente el viaje hacia el Nuevo Mundo para muchos emigrantes. Hoy el edificio recibe huéspedes de todo el mundo, pero conserva intacto el espíritu de un lugar donde partida y llegada siempre han caminado juntas.

En el marco del evento Tulip y del posterior recorrido a bordo del barco, Josef Eisenberger conversó con Nico Bleichrodt, Vice President of International Sales & Marketing de Holland America Line.

¿Qué define hoy a Holland America Line?

Nos centramos en llevar a nuestros huéspedes hacia los destinos más bellos del mundo, ofreciendo al mismo tiempo una experiencia a bordo de alta calidad, realmente premium. “Queremos volver a convertir el crucero en una experiencia especial, exactamente como debería ser”. Eso es precisamente lo que entendemos por crucero moderno.

¿Qué papel tiene hoy la herencia neerlandesa?

Un papel fundamental. Los Países Bajos son reconocidos por su excelente formación marítima. Por ello contamos con muchos oficiales neerlandeses a bordo. Al mismo tiempo, tenemos una presencia internacional. Nuestro centro de formación “CSMART” en los Países Bajos forma cada año a miles de oficiales, también para otras marcas del grupo Carnival. Es una parte importante de nuestro sistema de garantía de calidad.

¿Por qué sus barcos navegan bajo bandera neerlandesa?

Existen razones históricas, pero también prácticas. Tenemos una excelente relación de colaboración con el gobierno neerlandés. Esto nos ha sido de gran ayuda, especialmente en momentos difíciles como la pandemia.

¿Qué importancia tiene Holland America Line para la economía neerlandesa?

Muy importante. Contribuimos a la economía con aproximadamente 120 millones de euros al año. Si tenemos en cuenta tripulaciones, proveedores e infraestructuras, la cifra supera los 200 millones. Cada escala genera valor económico, desde el transporte hasta las cadenas locales de suministro.

¿Qué cambios concretos introduce el nuevo programa de 500 millones de dólares “Holland America Evolution”?

Estamos trasladando elementos de éxito de nuestros barcos más recientes a la flota existente. Esto incluye el Grand Dutch Café, nuevas categorías de camarotes y restaurantes adicionales. Nuestro objetivo es garantizar una experiencia de marca coherente, independientemente del barco.

¿Qué tamaño tiene este desafío?

Es muy grande. Los barcos más antiguos y más pequeños no pueden adaptarse de manera idéntica. Sin embargo, intentamos reducir al mínimo la diferencia de calidad. Al mismo tiempo, mantenemos deliberadamente barcos de menor tamaño porque pueden llegar a puertos que permanecen inaccesibles para las unidades más grandes. Por ello, el Zaandam y el Volendam operan principalmente cruceros mundiales y los llamados “Legendary Cruises”, con una duración de entre 25 y 59 noches.

¿Cómo se combinan las tendencias internacionales con la identidad neerlandesa?

Un buen ejemplo es el pickleball. Es un deporte extremadamente popular en Estados Unidos, donde además somos socios de la asociación de referencia. Muchos huéspedes estadounidenses ya lo conocen y utilizan ampliamente las instalaciones a bordo. Para los huéspedes neerlandeses o europeos, en cambio, suele representar una novedad. Al mismo tiempo, los huéspedes estadounidenses pueden vivir la cultura neerlandesa en primera persona, por ejemplo en el Grand Dutch Café o durante la Orange Party a bordo.

¿Qué papel tiene el deporte para su marca más allá de esto?

En Europa estamos especialmente involucrados en el patinaje de velocidad, un deporte con una larga tradición en los Países Bajos. Somos socios de la federación nacional y apoyamos eventos en todo el mundo. Al mismo tiempo, colaboramos también individualmente con atletas como Joy Beune, quien representa perfectamente la unión entre rendimiento, tradición y una marca moderna.

¿Cómo aborda Holland America Line el tema de la sostenibilidad?

Paso a paso. Contamos con sistemas de alimentación eléctrica desde tierra (shore power) en todos los barcos, estamos probando combustibles biológicos y en los últimos años hemos reducido significativamente los residuos. La sostenibilidad no se refiere únicamente a las emisiones, sino también a los recursos y a los procesos a bordo. Por ejemplo, en los últimos dos años hemos reducido el desperdicio alimentario en más de un 30 %, analizando cuidadosamente los hábitos de nuestros huéspedes y adaptando en consecuencia el aprovisionamiento y la preparación.

Entre tulipanes, tradición, innovación y detalles cuidados con una atención casi artesanal, Holland America Line demuestra cómo el verdadero lujo no reside únicamente en los barcos o en los itinerarios, sino en la capacidad de transformar cada experiencia en un relato auténtico, capaz de unir pasado, presente y futuro.

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Josef Eisenberger

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