A bordo del Star Flyer
Navegar a bordo del Star Flyer por el Caribe fue una experiencia completamente distinta a cualquier otro crucero que haya realizado. Desde el primer día en Philipsburg percibí una atmósfera íntima y relajada, más parecida a la de un yate que a la de un gran barco de crucero. Ver las velas desplegarse mientras dejábamos el puerto fue uno de los momentos más evocadores de todo el viaje. Mi camarote era funcional, bien cuidado y silencioso, pensado más para vivir el mar que para permanecer en el interior. Disfruté especialmente de los espacios exteriores. El servicio a bordo fue cordial y atento, con una tripulación siempre disponible pero nunca invasiva. La gastronomía ofrecía platos bien elaborados, con un agradable equilibrio entre sabores internacionales y locales. Las escalas, de Barbuda a St. Barths, a menudo en pequeños puertos, hicieron que el viaje resultara auténtico y alejado del turismo de masas. Star Flyer es perfecta para quienes aman el mar y la navegación a vela.
