Hay formas más rápidas de cruzar el Atlántico, pero pocas consiguen conservar esa sensación de distancia, silencio y expectación que antaño definía los grandes viajes oceánicos. En 2027, Star Clippers volverá a situar esta experiencia en el centro de su programación, con una serie de travesías transatlánticas a bordo de sus grandes veleros e invitando a los pasajeros a vivir el océano no simplemente como el espacio que separa dos destinos, sino como el destino en sí mismo.
Para Star Clippers, las travesías oceánicas han sido siempre algunos de los viajes que mejor expresan la identidad de la compañía. Largas jornadas de navegación a vela, días marcados por el viento y las condiciones meteorológicas y la ausencia de la sucesión constante de escalas que caracteriza muchos itinerarios de crucero convencionales crean a bordo un ritmo completamente diferente. En lugar de pasar de un programa de visitas a otro, los pasajeros tienen tiempo para integrarse poco a poco en la vida a bordo y disfrutar de una relación más estrecha con el propio barco.

Esto puede significar observar a la tripulación mientras maniobra las velas, profundizar en los conocimientos de navegación y marinería, subir por el aparejo, relajarse en la red de proa o simplemente encontrar un rincón tranquilo en cubierta, con nada más que el mar y el cielo en el horizonte. Las cubiertas de teca, los espacios al aire libre y el número relativamente reducido de pasajeros contribuyen a crear una atmósfera mucho más informal e íntima que la de un gran crucero. Star Clipper y Star Flyer pueden alojar cada uno un máximo de 166 pasajeros, una capacidad que permite a ambas embarcaciones conservar gran parte de la atmósfera tradicionalmente asociada a los veleros, al tiempo que ofrecen las comodidades propias de un moderno crucero. Los días pueden transcurrir lentamente durante el desayuno, dejando tiempo para leer, conversar en el Tropical Bar, disfrutar de comidas tranquilas y pasar largas horas al aire libre, mientras que las noches están marcadas por la relativa oscuridad y el silencio del océano abierto.
Terri Haas, vicepresidenta de Sales & Marketing de Star Clippers, describe la travesía transatlántica como una de las expresiones más auténticas de la experiencia a bordo de un gran velero. Su atractivo, explica, reside en la combinación de un genuino espíritu de aventura con el confort y la informalidad propios de un viaje contemporáneo inspirado en el estilo de los yates. Pero, sobre todo, las travesías ofrecen algo cada vez más difícil de encontrar en el turismo moderno: tiempo ininterrumpido.
Star Clippers ofrecerá en 2027 cuatro travesías del Atlántico, con una duración de entre 15 y 24 noches, repartidas entre una salida primaveral hacia el este y tres travesías otoñales hacia el oeste. La temporada comenzará el 3 de abril, cuando el Star Clipper zarpe de St. John’s, Antigua, para emprender un viaje de 20 noches con destino a Málaga. Tras un largo periodo de navegación en mar abierto, el barco llegará a Ponta Delgada, en las Azores, ofreciendo la primera escala después de casi dos semanas de navegación por el Atlántico. La parada permitirá explorar el centro histórico, los paisajes volcánicos y los lagos de cráter de São Miguel, antes de que el barco continúe hacia el este en dirección a la península ibérica.
En otoño, Star Clipper invertirá el rumbo. El 27 de octubre, el barco partirá de Málaga para una travesía de 24 noches hacia el oeste, con destino a St. John’s, Antigua. Antes de afrontar definitivamente la travesía atlántica, el itinerario incluye una serie de escalas en España, Marruecos y las Islas Canarias, entre ellas Ceuta, Cádiz, Tánger, Casablanca y varios puertos de las Canarias. Esta primera parte del viaje ofrece a los pasajeros una transición gradual desde la exploración costera hasta la verdadera navegación oceánica. Podrán descubrir el centro histórico de Cádiz, la medina y los mercados de Tánger, los contrastes culturales de Casablanca y los paisajes volcánicos de las Islas Canarias, antes de que el barco ponga finalmente rumbo al oeste y la costa desaparezca tras el horizonte.
Una versión más corta de la travesía hacia el oeste partirá de Las Palmas el 5 de noviembre. Desde Gran Canaria, el Star Clipper navegará inicialmente hacia San Sebastián de La Gomera, una isla estrechamente vinculada a los primeros viajes atlánticos de Cristóbal Colón y conocida hoy por sus espectaculares valles, su interior montañoso y sus antiguos bosques de laurisilva. A partir de ahí, el itinerario se convertirá en una verdadera travesía oceánica, con un largo tramo de navegación ininterrumpida antes de llegar a Antigua.
También Star Flyer realizará una travesía atlántica hacia el oeste en noviembre. Partiendo de Las Palmas el 12 de noviembre, el barco pondrá rumbo a St. Maarten para un itinerario de 15 noches que también incluye una escala en San Sebastián de La Gomera, antes de dirigirse hacia el oeste a través del Atlántico.

Aunque las cuatro travesías difieren en duración e itinerario, su atractivo esencial sigue siendo el mismo. A diferencia de los programas construidos en torno a una sucesión constante de destinos, estas travesías dejan deliberadamente espacio en el calendario. El océano se convierte en una presencia permanente, mientras que la tradición velera del barco deja de ser un simple elemento distintivo para convertirse en el centro de la experiencia.
Esta característica adquiere especial importancia a bordo de los barcos de Star Clippers. El espectáculo de las velas hinchándose con el viento, la actividad de la tripulación en cubierta y el continuo cambio de las condiciones del Atlántico pasan a formar parte de la vida cotidiana. Los pasajeros no son simplemente viajeros que se desplazan de un continente a otro: se convierten en espectadores y participantes de una forma de navegación que todavía depende de manera visible de los elementos naturales.
Las travesías ofrecen además una rara sensación de continuidad. Sin las interrupciones que suponen los embarques diarios, las excursiones y los traslados desde y hacia los puertos, los días comienzan a fundirse en un ritmo más pausado, marcado por las comidas, el tiempo, las conversaciones y el movimiento del barco. Para algunos viajeros, ese es precisamente el principal atractivo: la posibilidad de desconectar del ritmo de la vida cotidiana y redescubrir la sencilla experiencia de estar en el mar.
En un sector cada vez más orientado hacia barcos de mayores dimensiones, un número creciente de atracciones a bordo e itinerarios cada vez más densos, el programa atlántico de Star Clippers avanza prácticamente en la dirección opuesta. Su atractivo reside en el espacio, el tiempo y la sencillez: en la idea de que cruzar un océano todavía puede ser una experiencia en sí misma, y no simplemente la forma más rápida de llegar al otro lado.
Gabriele Bassi



